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martes, 21 de febrero de 2012

La fortuna de vivir


Hay quienes damos un gran rodeo para darnos cuenta que la vida es un milagro que se descubre en la elegancia y la grandeza de las pequeñas cosas. Hay otros privilegiados que, vaya a saber porqué razón, simplemente viven ese milagro como algo cotidiano, simple y asombroso a la vez. Pues bien, La fortuna de vivir, es una hermosa película de de Jean Becker, que trata de estas cuestiones: la transformación de la vida cuando disfrutamos de las pequeñas cosas. Cuando uno termina de verla parece resonar en nuestro oído aquella canción de Serrat: De vez en cuando la vida afina con el pincel, se nos eriza la piel y faltan palabras, para nombrar lo que ofrece a los que saben usarla. Es que “saber usarla” es todo un arte, para lo cual hay que desaprender mucho y atreverse a andar, sentirse orgulloso de formar parte de la vida de ese amigo, capaz de reconocer el amor cuando aparece, saber pasar el tiempo con sentido, y también sin sentido, simplemente pescando ranas, caminando por las orillas de un río o dejando que la música se apodere de nuestros sentidos. La Fortuna de vivir es una película para ver, para disfrutar. Uno puede identificarse –de a ratos- con uno u otro de estos amigos que ensayan distintas formulas para darle sentido a su existencia, y sentirla. Pero indefectiblemente nos lleva a pensar la forma en que andamos nuestro camino. Una delicadeza que conviene tener en cuenta cuando vamos al video club.
Salú !!
J.Q.

viernes, 29 de julio de 2011

Pintar o hacer el amor

Si uno tuviera una mirada bíblica diría que la historia humana empieza con Adán y Eva. Y uno podría decir entonces, entre muchas otras cosas, que esa historia es humana porque está atravesada por el deseo. ¿Cómo se despierta? ¿Cuáles son sus reglas? ¿Sus límites? Los olores, los colores, las texturas, las miradas, todos los sentidos parecen erizarse cuando se pone en marcha esa parte de nosotros. 
Los personajes de esta película dicen poco pero lo dicen todo. Dicen poco pero se arriesgan a que la vida vaya tomando forma, no parecen muy dispuestos a contener eso que hizo humanos a los personajes bíblicos, aunque todo sucede con mucha naturalidad. Pintar o hacer el amor (de los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu) es una película francesa para no perdérsela. Es para verla, en lo posible, en compañía, y dejar que fluyan después las reflexiones y las múltiples miradas posibles. Es una película para disfrutar, escapa un poco a esa pesadez francesa tan típica y sus silencios cargados de erotismo son muy bellos.
La actuación de Sabine Azéma y Daniel Auteuil son maravillosas
Les dejo además un blog muy bueno sobre este tipo de cine que además hace un muy buen comentario de esta película.
Salú!!!